Obispo
El obispo celebraba solitario la misa en la basílica. Hacía años que los feligreses ya no iban a alguna ceremonia religiosa en vivo. Era tanta la modernidad y tan poco el tiempo para vivir que hasta la iglesia se había digitalizado, y todos aquellos que aún se decían religiosos participaban de ceremonias religiosas online. Aquel último reducto del contacto de los dogmas y las creencias ahora estaba supeditado a un link, un computador, una webcam, un par de parlantes y un micrófono. Los modernos sacerdotes veían en una pantalla enorme las pantallas de las cámaras de sus feligreses con pena; sin embargo, sabían que no había otro modo de seguir profesando lo que creían era la verdad. Pero algunos sacerdotes se negaron a aceptar el exceso de modernidad y siguieron celebrando en vivo para aquellos que aún querían asistir y compartir algo de tiempo entre personas. Luego de varios años, sólo quedaba el obispo y ningún feligrés en persona.
Mientras el obispo continuaba con las lecturas, intentaba imaginar el futuro de la religión. No lograba entender cómo se había llegado a aquel punto; sabía que no había retorno, que él era el último bastión de la religiosidad ortodoxa, y también sabía que su muerte estaba cercana, y que cuando ello ocurriera… nada sucedería, pues a las personas ya no les importaban las otras personas.
Luego de terminar de celebrar la misa guardó los implementos y se retiró a sus aposentos. Mientras se desvestía sintió una fuerte opresión al pecho, señal inequívoca del fin de una era y el principio de su camino al seno de Dios. De pronto el dolor desapareció, su alma se despegó de su cuerpo y apareció de improviso en el cielo. Ahí, frente al Gran Servidor, debió escuchar en silencio todos los pecados que había cometido, en código binario…
Mientras el obispo continuaba con las lecturas, intentaba imaginar el futuro de la religión. No lograba entender cómo se había llegado a aquel punto; sabía que no había retorno, que él era el último bastión de la religiosidad ortodoxa, y también sabía que su muerte estaba cercana, y que cuando ello ocurriera… nada sucedería, pues a las personas ya no les importaban las otras personas.
Luego de terminar de celebrar la misa guardó los implementos y se retiró a sus aposentos. Mientras se desvestía sintió una fuerte opresión al pecho, señal inequívoca del fin de una era y el principio de su camino al seno de Dios. De pronto el dolor desapareció, su alma se despegó de su cuerpo y apareció de improviso en el cielo. Ahí, frente al Gran Servidor, debió escuchar en silencio todos los pecados que había cometido, en código binario…
9 Comments:
¡Plop!
Me gustó la idea esa de la modernidad, qué loco suena.
Saludos dostor sangrita.
¡Cuek!
Buen cuento, quizá en un futuro próximo sea así...
Saludos, buen blog
Onda que me sonó, no se, a Blade Runner XD
¿alguien dijo plop? +1
saludines
jajajajaja.....me dio risa!!
Los pecados en código binario, que buena!!
me gustó!!
00110010100101
Hacía tiempo que no pasaba... me acordé de Blood, porque se acerca el 31...
Como siempre, alto relato... no pensé que terminaría así.
Saludos cordiales estimado
Rockerilla
¡Qué distinto a los otros cuentos!
Me gustó y mucho. Igual, el final es sorpresivo.
¡Qué cómodo no tener que ir a los oficios y verlos en TV!
Nidea qué es el Código Binario. Averiguaré.
Abrazos.
Hoy día se puede ver misa en EWTN, asi que vamos en camino al futuro de tu cuento.
Saludos
jua jua jua jua jua jua
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