Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, abril 18, 2018

Guerrero

El viejo y ya retirado guerrero abrió la puerta de la habitación después de décadas de mantenerla cerrada. Luego de luchar un par de minutos con la antigua cerradura y la enorme llave de acero, y de hacer crujir las bisagras al abrir el portalón de madera, entró a la oscura habitación que se encontraba llena de polvo en suspensión y cubierta de telarañas que caían desde el techo hacia las paredes de madera, que mostraban huecos propios de la acción de termitas. . El viejo guerrero tosió un par de veces antes que sus pulmones se acostumbraran al viciado aire del lugar, y de inmediato se acercó a las portezuelas que bloqueaban las ventanas para abrirlas y permitir que entrara aire y luz al lugar. Una vez que la luz del sol inundó el lugar, décadas de recuerdos invadieron su mente.

Media hora más tarde el viejo guerrero se encontraba sentado en una banca, frotando lenta y parsimoniosamente su vieja y algo oxidada espada con una antigua y desgastada piedra de afilar que se encontraba en el mismo lugar en que la había dejado veinte años atrás, cuando había cerrado por última vez la habitación de armas. Luego de diez años de pelear por su rey fue traicionado por dos subalternos que lo acusaron de vender secretos al monarca rival, haciéndolo caer en desgracia y salvando apenas del hacha del verdugo. Ahora, veinte años después, el hijo del rey que lo había castigado y actual monarca lo había perdonado y llamado a volver a las armas para proteger el reino de los mismos invasores de antaño. Había llegado el momento de limpiar su honra y dejar en claro de qué estaba hecho y a quién era fiel.

El viejo guerrero instaló en un bastidor de madera su vieja cota de malla y las protecciones de acero. Luego de probarse las piezas notó que había adelgazado durante esos años, lo cual no era problema pues ahora tenía más movilidad que antes con la misma armadura; ahora sólo bastaba ir a la caballeriza por algún caballo que sirviera a su cometido y le permitiera rehacer su vida con el honor que merecía luego de años de retiro.

El viejo guerrero estaba en la primera línea de batalla de caballería, listo para entrar en combate; delante de ellos se encontraba el joven rey arengando a sus tropas. A lo lejos se veía la línea de caballería del ejército rival, tan preparados como ellos para lo que se veía venir. De pronto una pequeña bandera en una larga estaca se dejó ver en las líneas enemigas; de inmediato el viejo guerrero adelantó su caballo, se dirigió hacia el rey y le clavó una daga en su descubierto cuello matándolo al instante, para luego iniciar una loca carrera hacia las líneas enemigas, siendo detenido por tres saetas lanzadas desde ballestas de su línea de combate. El viejo guerrero cayó agonizando, mientras el ejército rival lanzó su carga de caballería contra las tropas que por fin había logrado traicionar luego de veinte años de espera.

miércoles, abril 11, 2018

Llovizna

Una leve y espesa llovizna empezó lentamente a caer en la nublada tarde en la ciudad. Hacía varios días que el cielo amenazaba con descargar toda su lluvia, pero recién esa tarde se desató la precipitación. En un par de minutos el pavimento se oscureció y humedeció por completo, y las finas gotas de lluvia impedían a la gente ver con normalidad por la gran cuantía que tenían. La ciudad en algunos minutos cambió su rostro de otoño a invierno, oscureciendo y dejando un ambiente húmedo y respirable que muchos agradecían a esas alturas del año, y que otros odiaban con todo su ser.

La llovizna seguía sin variaciones. La gente paseaba con paraguas, parkas, sombreros, y unos cuantos con la cabeza descubierta para aprovechar el contacto con el agua caída del cielo. De pronto una chica gritó con espanto al ver que en su paraguas nuevo había un agujero que extrañamente empezaba a crecer sin control; a los pocos segundos todos quienes llevaban paraguas veían cómo ellos empezaban a perder la tela al entrar en contacto con el agua. En un par de minutos todos los paraguas estaban destruidos, y la gente deambulaba con sus cabezas descubiertas bajo la lluvia.

Algunos minutos más tarde alguien notó que su chaquetón también empezaba a deshacerse con la lluvia; al rato toda la gente en la calle vio cómo sus vestimentas parecían derretirse al contacto con el agua. Media hora más tarde la gente deambulaba desnuda por la calle, algunos cubriéndose, otros luciéndose. Extrañamente la temperatura parecía haber subido un poco por lo que nadie, pese a la ausencia de vestimenta, parecía estar pasando frío. Salvo aquellos que huyeron por vergüenza a esconderse a sus hogares, el resto de la gente parecía estar disfrutando del extraño espectáculo.

De improviso un grito de espanto pareció congelar el ambiente: una mujer vio cómo una de las gotas de la lluvia que los había desnudado había traspasado su piel y generado una dolorosa llaga. A los segundos los gritos se multiplicaron por doquier; la lluvia ahora estaba desgarrando la piel desnuda de quienes se encontraban a la intemperie, causándoles dolores inconmensurables. Minutos más tarde las calles de la ciudad estaban cubiertas de dolientes cuyas pieles había desparecido casi por completo, dejando sus tejidos vivos al contacto con el maldito líquido, que ahora empezaba a corroer todo a su caída, y verdaderos ríos de sangre corriendo hacia las alcantarillas y cubriendo el pavimento. Dos horas más tarde las calles estaban intransitables, uno por la maldita llovizna que corroía todo por doquier, y dos por la masa informe de restos humanos que no dejaba ver el suelo bajo ellos.

miércoles, abril 04, 2018

Motociclista

El motociclista avanzaba raudo por la carretera. Hacía un par de horas que no se cruzaba con ningún vehículo, por lo que podía regular su velocidad a sus anchas y a las condiciones del clima y del camino. A esa hora el conductor usaba el casco con la visera baja, pues ya se había cansado del viento en su rostro, de los mosquitos, y de la temperatura que lentamente empezaba a bajar conforme avanzaba el día. Ahora sólo necesitaba encontrar luego un lugar donde recargar combustible, pues no lo quedaba más de un litro en el estanque. De pronto a lo lejos vio los vivos colores al lado de la carretera, señal inequívoca que había encontrado lo que buscaba.

El motociclista seguía conduciendo su vehículo de noche. La carretera seguía igual de vacía que antes, por lo que su conducción era casi soñada. De hecho el conductor aún estaba sorprendido al recordar que la bomba en que había recargado combustible también estaba vacía, y que si no fuera porque usaba sistema de autoservicio no hubiera podido reabastecerse; de todas maneras y a esa hora, con estanque lleno, no tenía preocupaciones hasta unos quinientos kilómetros más cuando debería volver a recargar.

Medianoche. La motocicleta era el único vehículo desplazándose por la carretera a esa hora. La luz del foco delantero era la única señal de vida en el oscuro lugar, y el motociclista, salvo los animales, el único ser vivo. La preocupación empezó a apoderarse del conductor quien no veía a nadie hacía muchas horas, y que temía haberse equivocado de camino. De improviso detuvo su motocicleta y empezó a mirar al cielo, como esos viejos navegantes que se guiaban por las estrellas para seguir su rumbo en la inmensidad del océano y en la época sin satélites ni celulares, en que eran las señales reconocidas en el infinito las que le decían a las personas dónde se encontraban. Luego de algunos segundos mirando a la nada, el conductor volvió a encender el vehículo para proseguir su marcha.

El motociclista avanzaba raudo por la carretera. A esa hora de la madrugada ya conocía su destino y lo que debía hacer para cumplirlo. El viejo guerrero avanzaba por la carretera vacía, luego que miles de naves extraterrestres secuestraran a casi todos los habitantes del planeta para evitar el apocalipsis: ahora al guerrero le quedaba buscar a los pocos que se hubieran salvado del secuestro para poder matarlos y una vez cumplido su cometido, volver a su lugar de origen. Luego de volver a cargar combustible en una bomba desierta, acomodó la espada en su espalda, y siguió buscando terrestres para terminar lo antes posible su misión.

miércoles, marzo 28, 2018

Sombra

En la oscuridad de la noche una sombra sin dueño se deslizaba por las paredes de la ciudad. Las viejas murallas de ladrillo y cemento se veían cubiertas por la sombra que se movía de luminaria en luminaria, sin que nadie en el lugar se hubiera dado cuenta de su presencia; todos los que pasaban a esa hora tenían la prisa suficiente para impedirles ver aquello que era casi invisible para una mirada concentrada. Así, la sombra se movía de un lado a otro sin perturbar la existencia de nadie.

A las dos de la mañana se cerraron las puertas de un bar de barrio. El último comensal se retiró del lugar luego de despedirse de todo el personal, bastante mareado pero aún consciente de sí mismo y del mundo que lo rodeaba. A esa hora era difícil encontrar locomoción, y como el hogar del comensal no quedaba tan lejos, se decidió a volver a casa caminando. Ya era costumbre para el hombre caminar a esa hora del bar a su casa, y dado que el barrio era relativamente seguro lo hacía con la confianza de no encontrarse con mayores sorpresas en su camino. Su marcha era rápida y sus pasos pesados, así que cualquiera que caminara cerca de él notaba de inmediato su presencia.

El hombre llevaba no más de dos cuadras de marcha cuando notó algo raro al pasar por una luminaria; una sombra sin sentido se proyectó en el suelo y la muralla cubriendo la suya, y sin que nada hubiera pasado a su lado para generar dicha sombra. Sin darle mayor importancia el hombre siguió su marcha, para encontrarse con la misma sombra al pasar por la luminaria siguiente; al notarla, el hombre empezó a bajar la velocidad de su marcha y a mirar a todos lados para tratar de encontrar el origen de la sombra. Al pasar por la tercera luminaria el hombre se detuvo: en ese instante una sombra amorfa y enorme cubrió la suya y se detuvo en el lugar, como si lo esperara para seguirlo en su camino. El tipo sin saber qué hacer, se echó a correr despavorido.

Seis cuadras más allá el tipo se detuvo en un lugar no iluminado, con la esperanza que la sombra hubiera desaparecido. Lentamente se acercó a la luminaria siguiente parándose delante de ella: en cuanto lo hizo la amorfa sombra cubrió la suya y se quedó esperando su siguiente paso. El hombre se sentó en el pavimento, resignado; mientras tanto, la sombra sin dueño había encontrado por fin con quién seguir viviendo

miércoles, marzo 21, 2018

Fantasma

Dicen que los fantasmas son almas desencarnadas que quedan existiendo invisibles en nuestro plano de existencia. Otros dicen que es energía sobrante que queda en el cuerpo al momento de morir, y que ella es capaz de proyectar una imagen en nuestra realidad. Déjenme contarles mi experiencia al respecto, a ver si ello logra dar luces al respecto.

Tengo ochenta y ocho años. He dedicado mi vida a las artes y éstas, hasta ahora, me han dado lo suficiente para llevar una vida sin sobresaltos. Estos últimos treinta años mi existencia ha transcurrido entre las paredes de mi departamento, pues mi mente, más activa que en mi juventud y mi temprana adultez, se ha activado de modo tal que no me queda tiempo más que para crear y para vaciar en papel todo lo que fluye desde mi anciano cerebro. Hay una señora veinte años menor que yo que viene al departamento tres veces a la semana, a hacer el aseo, preparar comidas y hacer las compras, para que yo pueda dedicarme a lo mío exclusiva y excluyentemente. A mi edad ya no quedan amigos vivos, y los pocos que aún no han fallecido dedican su tiempo a sus familias y a aquellos que aún salen de sus hogares. Así, mi existencia  está reducida a crear, comer y cagar, en ese orden.

Hace dos semanas atrás, un viernes, la señora hizo costillar de cerdo con papas fritas. La comida estaba maravillosamente salada, y la disfruté como ninguna. A la hora de la cena, cuando esta señora ya se había ido, calenté la porción de la noche para volver a disfrutar de dicho manjar. Cuando estaba comiendo, parece que algo de aire tragué, pues se me puso en el pecho un extraño dolor que no parecía ceder con nada, hasta que me decidí a tomar un sorbo de vino, lo que calmó mi dolor.

Ese fin de semana estuvo todo tranquilo, seguí creando como si nada hasta que llegó el lunes por la mañana. Ese día la señora abrió la puerta con su llave, y un grito se escuchó desde mi dormitorio; corrí a verla y ahí me llevé la sorpresa de mi vida. En la mesa estaba un cuerpo igual al mío, con la piel azulosa, y al parecer sin signos vitales. La señora llamó a la policía y a la ambulancia, quienes llegaron a los pocos minutos a mover el cuerpo. Cuando decidieron trasladar el cadáver a donde pudieran determinar la causa de la muerte, una imagen brillante salió desde la cabeza; la imagen era igual a mi cuando joven, y luego de mirar un poco a su entorno, eligió un punto y se dirigió ahí sin intenciones de volver. Y ahora estoy aquí, dos semanas después, encerrado en lo que fuera mi departamento, lleno de ideas para crear, pero sin saber qué soy o cuál es mi destino, si es que tengo uno.