Bicho
(Idea original: Claudio Vásquez @claudiosabinero)
La menuda quinceañera se paseaba coqueta por la plaza junto con sus compañeras. En su colegio era conocida, como todos a esa edad, casi exclusivamente por su sobrenombre: la bicho. En una institución que estaba plagada de niñas rubias y casi pálidas, su morena tez, cabello azabache y porte menor que el promedio de su edad hacían que las explicaciones sobraran. Lo que en un principio era motivo de malos ratos y rabias, ahora era un distintivo que la hacía ser destacada dentro de su limitado universo.
La bicho era una niña muy atractiva para su edad, siendo acosada y requerida por hombres mayores. Generalmente la niña se paseaba por los barrios universitarios, donde siempre atraía a más de alguno, que pese a su edad no dudaban en invitarla a pasear, comer o tomar algo, bailar o lo que fuera, a lo que ella sin mayores problemas accedía. Esa tarde después del colegio decidió ir de nuevo a pasear, obteniendo como siempre una invitación con todo incluido. Y tal como otras veces la hora pasó, se hizo de noche, y la invitación también se hizo extensiva hasta la mañana siguiente; tal como otras veces aceptó, mal que mal a su edad el correr riesgos era casi un deporte. Esa noche su incidental pareja le trajo algunos problemas por su sobrepeso, pero nada que una niña de su edad no fuera capaz de superar con un fin de semana de descanso.
La menuda quinceañera se paseaba coqueta por la plaza junto con sus compañeras. Ya había pasado una semana de su última aventura sexual, con aquel universitario con sobrepeso que la cansó más que de costumbre. Esos cuellos gruesos eran difíciles de cortar para las finas tenazas ocultas bajo la piel de sus brazos, y la grasa del cuerpo tenía un gusto algo desagradable lo que la demoraba en el proceso de engullir a su pareja durante y después de la cópula; pero bueno, era parte del precio de ser una mantis religiosa humana. Si tan solo sus compañeras supieran lo acertado del sobrenombre...
La menuda quinceañera se paseaba coqueta por la plaza junto con sus compañeras. En su colegio era conocida, como todos a esa edad, casi exclusivamente por su sobrenombre: la bicho. En una institución que estaba plagada de niñas rubias y casi pálidas, su morena tez, cabello azabache y porte menor que el promedio de su edad hacían que las explicaciones sobraran. Lo que en un principio era motivo de malos ratos y rabias, ahora era un distintivo que la hacía ser destacada dentro de su limitado universo.
La bicho era una niña muy atractiva para su edad, siendo acosada y requerida por hombres mayores. Generalmente la niña se paseaba por los barrios universitarios, donde siempre atraía a más de alguno, que pese a su edad no dudaban en invitarla a pasear, comer o tomar algo, bailar o lo que fuera, a lo que ella sin mayores problemas accedía. Esa tarde después del colegio decidió ir de nuevo a pasear, obteniendo como siempre una invitación con todo incluido. Y tal como otras veces la hora pasó, se hizo de noche, y la invitación también se hizo extensiva hasta la mañana siguiente; tal como otras veces aceptó, mal que mal a su edad el correr riesgos era casi un deporte. Esa noche su incidental pareja le trajo algunos problemas por su sobrepeso, pero nada que una niña de su edad no fuera capaz de superar con un fin de semana de descanso.
La menuda quinceañera se paseaba coqueta por la plaza junto con sus compañeras. Ya había pasado una semana de su última aventura sexual, con aquel universitario con sobrepeso que la cansó más que de costumbre. Esos cuellos gruesos eran difíciles de cortar para las finas tenazas ocultas bajo la piel de sus brazos, y la grasa del cuerpo tenía un gusto algo desagradable lo que la demoraba en el proceso de engullir a su pareja durante y después de la cópula; pero bueno, era parte del precio de ser una mantis religiosa humana. Si tan solo sus compañeras supieran lo acertado del sobrenombre...
6 Comments:
Buen cuento, con un final, para mí inesperado. Nuevamente acertó, doctor, en una historia inédita. Felicitaciones a usted y al de la idea original.
@Therius24
se agradece haber pulido una idea loca dando vueltas ...
saludos, sanguinolientos
@ClaudioSabinero
Ups! una bicharraca cualquiera...Las que "matan" sus conquistas despues de saciar sus sucios deseos. una chusca come-hombres, guacaala! Jej.
"Se creía linda
pero era un bicho.
Aunque nunca nadie
Se lo había dicho"
Me dio hambre tu cuento.
Está como canción de cumbia para Voodoo Zombie u otra banda bizarra.
Genial.
Esto sería algo así como elige entre la Mantis o la Viuda Negra? jajaja.
Saludos Doc
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