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miércoles, junio 02, 2010

Historia de Sangre: Maldición (primera parte)

Historia de Sangre ©2007 Jorge Araya Poblete
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Capítulo XI: Maldición (primera parte)

El inconmensurable tiempo nunca detiene su paso, pese a los extraños acontecimientos que puedan sucederse. La vida continúa, y los avatares del destino hacen mella en todo y en todos. Y eso no fue distinto para la dinastía Blood. Desde que el primer Víctor Blood llegó a la civilización, nueve generaciones habían pasado, y el significado del apellido no tenía trascendencia alguna para sus descendientes: daba lo mismo llamarse sangre, alma o flor en una sociedad que buscaba simplemente marcar el paso. Los Blood eran una familia más dentro de la nobleza de segunda categoría de un pueblo de segunda. Estaban sujetos a las mismas luchas de poder y a las mismas envidias que todas las familias que gozaban de un poder limitado. Las luchas intestinas habían intentado minar sus escasos privilegios, lo cual habían logrado parcialmente, llevando a la dinastía real a quitarles el poder político y mantenerles los beneficios pecuniarios y las propiedades. En sí, eran una familia común y corriente con un nombre y un grado heredados que ya no los representaban. Y para mantener más aún el bajo perfil de la “estirpe”, todos los primeros hijos varones se llamaban Víctor.

El último Víctor Blood (Víctor “noveno”) era un hombre corrupto y de mala clase. Acostumbraba emborracharse y abusar de todo aquel que no tuviera personalidad para detener sus embates de “realeza”. Y cada día era peor. Su mayor frustración era su progenie: cuatro mujeres. Ya lo había intentado todo, de hecho, cada hija era de una madre diferente. Y cada madre que daba a luz una hija era desterrada junto con su vergüenza a los límites de la ciudad, para que purgara el pecado de no dar un varón a la dinastía. La quinta mujer era una sirvienta del viejo y mal mantenido castillo. Para ella era un honor llevar en su vientre la semilla de su señor. Él, de rojo cabello y verdes ojos, tal como su padre, y el padre de su padre, y así desde el principio de los tiempos, se había fijado en una pobre sirvienta de negros ojos e igual cabellera, sin educación, dinastía ni destino. Esa era su misión en la vida, devolverle el orgullo a su señor. Daban lo mismo sus insultos, sus golpes, sus borracheras, sus aventuras con otras mujeres... su desprecio... ella le daría algo de honor a su olvidada familia, uniendo su apellido al de su gran señor.

Víctor estaba adicto al alcohol. Ese era uno de los principales factores que gatillaba su violencia. Bebía incontrolablemente día y noche, todo lo que estuviera a su alcance. Generalmente empezaba con licores finos, y a las cuatro o cinco horas terminaba tomando lo que fuera que llegara a sus manos. Y cuando ya nada llegaba a sus manos, empezaba a insultar primero al aire y luego a quien pasara por su lado. Luego salía del castillo a recorrer tabernas y almacenes, y cuando no lograba el licor que su cuerpo le exigía, empezaba a golpear a diestra y siniestra a todo y todos a su alrededor. Cada vez que bebía era lo mismo, y siempre que alguien recibía sus golpes y reclamaba, unas cuantas monedas compraban el silencio y mitigaban el dolor recibido…

Una noche Víctor decide empezar una borrachera colosal. Su sirvienta está a punto de dar a luz, y las esperanzas y temores que deposita en ese vientre lo tienen completamente desesperado. Sabe que si la moza no le da un varón, las posibilidades de que en algún instante de su vida nazca uno son mínimas, y su dinastía moriría con él. El sino de los Blood era casi trágico: sólo había un varón por generación, por tanto la presión de todo el clan recaía sobre ese descendiente desde el momento del nacimiento de todos y cada uno de ellos. Víctor no quería saber, temía saber, le horrorizaba siquiera saber que la empleada diera a luz algo que no fuera un varón. Ya suficiente sufrimiento había significado meterse con esa cualquiera, pero ninguna de las cuatro nobles que la precedieron había cumplido con su misión… por lo menos la moza era lo suficientemente estúpida como para sentirse “honrada” de haberse acostado con él… si supiera con cuántas sirvientas, peores que ella inclusive, se había acostado en sus eternas borracheras. Pero en la familia de la estúpida ella era la única mujer, tenía seis hermanos, por tanto las posibilidades que ella pariera un hombre eran altísimas. Además, la mujer le salía más barata que la peor de sus amantes, por ende era una inversión bastante inteligente…

A la mitad de la noche llegaron las comadronas al castillo. Ellas se encargarían de atender a la sirvienta mientras daba a luz… si nacía un niño, ellas se lo quitarían en el instante y se desharían de la madre de un modo decoroso, que pareciera un accidente de parto; si el producto de su inversión era una niña, se desharían de ambas lo más rápido posible… Luego de oírlas llegar Víctor se enfrascó en el desafío de la borrachera más grande de su vida. Con facilidad tragó todo lo que tuviera alcohol a su alcance. Se había preparado para la fecha, llenando durante varias semanas sus bodegas hasta el máximo. Compró todo lo que podía comprarse en su pueblo, hasta los vendedores clandestinos le vendieron sus reservas. Salvo su cava, el pueblo estaba sin alcohol, por lo menos hasta la semana siguiente cuando los mercaderes salieran a reaprovisionarse. En ese ambiente empezó a beber, como siempre de lo más fino y caro hasta la última basura exprimida de las peores vides de la región. Hora tras hora seguía bebiendo, y las comadronas no daban señales de vida. Luego de dos días bebiendo, fue a ver qué pasaba. Las mujeres le dijeron que la sirvienta era primeriza, por tanto no sabían cuánto podía demorar el trabajo de parto… la desesperación y la sed nuevamente lo atacaron, y volvió a su cava, la cual ya estaba vacía. Sin recordar que había comprado todo lo bebestible del pueblo, empezó su periplo por los lugares desabastecidos pateando puertas, animales y personas…

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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4:09 p. m.  
Blogger Daniel. Te invito a visitar http://eldeportero.wordpress.com said...

Me quedé con ganas de saber que pasa en la segunda parte del capítulo.
Saludos

9:23 p. m.  
Blogger Froiliuba said...

ya estoy en la novenma generacion, asi de golpe

y yo que pensaba que esa fiera terminaria domesticandose a base de lecturas...

7:22 p. m.  

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