Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, diciembre 14, 2011

Suicida

La muchacha estaba sentada en el borde de la cornisa a veinte pisos de altura. El mundo se veía extraño bajo sus pies, todo agitado y pequeñito sesenta metros abajo alrededor del edificio del cual colgaban sus piernas, a punto de caer y encontrar el final de su desdichado destino. Ya no tenía miedo, sólo le quedaba esperar el momento exacto.

La policía y los bomberos habían sido avisados de la suicida en la cornisa del edificio corporativo de la compañía de seguros. Parecía una ironía que alguien intentara suicidarse saltando desde la azotea de una compañía de seguros: tal vez tenía deudas y quería llamar la atención saltando desde esa torre, tal vez tenía una pena de amor y había escogido el edificio al azar, inclusive hasta podía tener una póliza de seguros y quería hacerla efectiva para su beneficiario. El asunto es que sin importar la causa deberían intentar salvarla, y si no se podía, al menos evitar que matara a alguien en su caída.

El policía encargado de la negociación se acercó a ella lentamente por la espalda. Llevaba una radio abierta para que pudiera ser escuchado su diálogo, y usaba un audífono donde podría recibir instrucciones de parte de los psicólogos que los asesoraban. Poco antes que llegara donde la muchacha ella volteó a mirarlo despreocupadamente. El policía se aprestaba a hablarle cuando la muchacha giró su cuerpo nuevamente hacia el vacío; no tenía más opciones que acercarse más para poder empezar a dialogar.

La muchacha estaba sentada en el borde de la cornisa a veinte pisos de altura. De pronto notó que el policía se sentó a su lado y empezó a hablarle; en ese momento lo tomó por el brazo lanzándolo al vacío sin mediar provocación. Los gritos de desesperación del policía y de la gente en la calle se apagaron con el estallar del cuerpo contra el pavimento. La muchacha lo había logrado otra vez: había sacrificado un varón joven justo antes que venciera el plazo del pacto con satán por su alma a cambio de juventud eterna, tal como lo hacía una vez por año por ya casi mil doscientos años.

9 Comments:

Blogger Clepanto said...

Ta piola, me gustó =)

5:53 p. m.  
Blogger R.F. Yáñez said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

8:43 p. m.  
Blogger Sander said...

Me gustó. Fue genial. Nunca jamás, desde que comencé a leer sus cuentos, he logrado "achuntarle" al final de alguno de sus cuentos. Seco! Gracias por esta nueva entrega.

8:43 p. m.  
Blogger R.F. Yáñez said...

Disfruté mucho las ironías con las que se jugó en los dos primeros párrafos. Sin embargo el giro de tuerca que se vive al final no me terminó de convencer. Hubiese querido que se mantuviera ese tono serio del comienzo, pues enganchaba de forma inmediata.

¡Saludos!

8:44 p. m.  
Blogger LA LOCA DE LA CASA said...

Tiene razón R.F. yáñez el final no solo me descolocó, esperaba más, si no que también me pareció un tanto "infantil". Espero no se enoje mi querido doctor Blood.

9:05 p. m.  
Blogger Clo... LA VILLANA said...

Nunca; nuuunca hay que confiar en una *suicida* A veces se arrepienten...
Becho.

1:15 a. m.  
Blogger Kari said...

Me hiciste sonreír con el final... Q loco... me gustó

1:01 a. m.  
Blogger Icy said...

Ah mierrrrr!!! Medio final!!!! Me dejó pa'dentro mi doc!!!

ME GUSTO!!! ME GUSTO!!! ME GUSTO!!!!

:)

9:29 p. m.  
Blogger TUE_TUE said...

buen escrito, como siempre dando un giro inesperado. Saludos

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http://chileniaucronica.blogspot.com/

http://blackhole.bligoo.com/

9:47 p. m.  

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