Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, diciembre 26, 2012

Secuestro

Una fuerte cachetada y un balde de orina en la cara fueron suficientes como para despertarlo. Tres días llevaba secuestrado sin motivo aparente, sin comer ni dormir gracias a un foco que apuntaba hacia sus ojos día y noche, y a música estridente a un volumen casi ensordecedor. Hacía un par de horas que había desfallecido por el hambre y el agotamiento, pero al parecer su captor no pensaba dejarlo tranquilo. El hombre no entendía bien qué le estaba sucediendo, no tenía dinero ni poder, ni influencias suficientes como para que alguien lo secuestrara; era un simple profesor universitario que intentaba enseñar a sus alumnos lo necesario para poder valerse por sí mismos en la vida, y que hasta ese momento no creía tener enemigos. De un momento a otro la música dejó de sonar, siendo reemplazada por una voz metálica, distorsionada por algún artefacto electrónico para hacerla irreconocible.

–Maldito.
–¿Quién eres, quién está ahí?
–¿No sabes quién soy, maldito?
–No... ¿por qué me haces esto, eres acaso un alumno y esto es una venganza por alguna nota?
–¿No sabes quién soy, maldito? –repitió la voz.
–No, no lo sé.
–¿Qué has hecho todos estos años, maldito?
–Enseñar, sólo enseñar. Mira muchacho, yo no le hago mal a nadie, si en algo te he perjudicado con alguna decisión, lo podemos arreglar...
–¿Qué has hecho todos estos años, maldito? –volvió a preguntar la voz, que sólo quería respuestas.
–Enseñar.
–¿Y qué más?
–Nada más, sólo enseñar –respondió el profesor, a sabiendas que no debía alargar más las cosas si es que quería salir luego de la incertidumbre en que se encontraba.
–¿Qué hiciste al recibirte?
–Empecé a trabajar.
–¿Qué hiciste el día que te recibiste?
–¿El día que me recibí? Fui a la fiesta de graduación, y me fui temprano a mi casa porque tenía una entrevista de trabajo al día siguiente.
–¿No podías esperar un rato más, disfrutar de la fiesta, compartir con tus amigos?
–No, no podía, tenía que...
–¿No pudiste darte un par de horas más de felicidad?
–No, necesitaba el trabajo y el dinero, mi familia...
–¿No pudiste quedarte hasta tarde esa noche, y llegar algo cansado a esa entrevista?
–¿Quién mierda eres, por qué no te dejas ver? –preguntó extrañado el profesor.
–¿Quién soy? El hijo de un psicópata que aprendió todo de su padre. ¿Sabes quién debía ser?
–...
–El hijo de un profesor...

2 Comments:

Blogger LA LOCA DE LA CASA said...

Ohh, lo leo y le doy varias interpretaciones. Me quedo con la peor. Los profesores somos psicópatas que enseñamos la crueldad y estamos desapegados de la vida, encerrados en la academia, solo para disciplinar cuerpos y mentes. Ufff

8:31 p.m.  
Blogger A RITZ Be said...

Nada de interpretaciones...
este me gusto y punto...

11:55 p.m.  

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