Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, mayo 14, 2014

Comando

Avanzando con la espalda pegada al muro, el joven soldado esperaba no ser sorprendido por el enemigo. Luego de días escabulléndose por los rincones de la ciudad, sus rivales parecían estar cada vez más cerca, lo cual ponía en serio riesgo su misión, y su vida. Era en esos momentos en que debía echar mano a todos sus conocimientos de guerrilla, para tratar de pasar desapercibido y lograr dar el golpe que le diera la ventaja a su ejército en esa escaramuza.

El joven soldado había decidido su futuro durante el servicio militar. Durante su infancia y juventud había sido un desadaptado, que parecía no encontrar su lugar en la sociedad. Hijo de padres dedicados a la venta de artículos de corte esotérico, y que promocionaban las virtudes de la magia y la brujería, nunca recibió la disciplina que necesitaba para darle un cierto orden a sus deseos e ideas, por lo cual se convirtió en un niño problema y luego en un adolescente conflictivo. Sus padres, sin tiempo ni ganas de dedicarle tiempo a la crianza de su hijo, lo dejaron cometer todos los errores que pudo, y al cumplir la mayoría de edad y no tener nada que hacer, fue reclutado. Luego de un mes de recibir todos los castigos existentes y las reprimendas posibles, aprendió lo que significaba obedecer órdenes y que otras personas decidieran por él; finalizada su instrucción obligatoria, y luego de convertirse en el ejemplo a seguir por el resto de los reclutas, postuló y de inmediato fue aceptado para iniciar su carrera de soldado profesional. Los más felices con esa decisión eran sus padres, pues podrían seguir con sus ventas, promociones y estudios, con una boca menos que alimentar y sin los problemas que traía un joven problemático, desempleado y sin creencias; sin embargo, el joven también había encontrado algo que podía llamar familia, lejos de quienes lo engendraron y alimentaron durante su infancia y juventud. De todos modos, y por sugerencia de sus superiores, no debía perder el contacto con sus progenitores para no violar la consigna de “Dios, Patria y Familia” que gobernaba al ejército como mantra y estandarte.

La lucha contra el tráfico de personas se había convertido en un tema primordial para el país, de modo tal que no hubo que esperar demasiado tiempo para que los poderes del estado facultaran al ejército para intervenir en la situación. Así, mientras los policías se encargaban de perseguir a secuestradores y falsificadores encargados de facilitar la salida del país de la gente raptada, el ejército debía infiltrar las redes que mantenían secuestradas a las personas antes de sacarlas fuera del territorio. Así, la compañía en que se desempeñaba el joven soldado estaba a cargo de acabar con los jefes del terreno donde mantenían por la fuerza a la gente. Dado su valor y su capacidad de obedecer órdenes casi sin pensar, el muchacho había sido enviado casi como punta de lanza del asalto, para que en cuanto empezara el ataque, él y otros cuantos soldados pudieran atacar desde dentro.

Avanzando con la espalda pegada al muro, el joven soldado esperaba no ser sorprendido por el enemigo. En esos momentos el silencio era su mejor aliado, pues se encontraba en la misma habitación en que estaban los cabecillas de la operación; en cualquier momento la tropa regular atacaría, y su misión sería acabar con esos desgraciados. En cuanto se escucharon las primeras explosiones los secuestradores intentaron hacerse de sus armas y salir del lugar: justo en ese instante el soldado salió de dentro de la muralla y acribilló a todos, sin que alcanzaran a darse cuenta de lo que les había sucedido. Sus superiores nuevamente habían tenido la razón, gracias a mantener el contacto con sus padres y fortalecido el vínculo, había conseguido una pócima que le permitía entrar al espesor de las murallas, lo que lo hacía totalmente inubicable.

1 Comments:

Blogger Francisco Méndez S. said...

Hace tiempo que no venia por aquí, muy bueno este relato-

Un abrazo

5:08 a. m.  

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