La
secretaria estaba indignada. Esa mañana había llegado temprano al
trabajo pues su jefe le pidió un informe contable del primer
semestre para presentar a gerencia, pese a que la noche anterior
apenas pudo dormir pues su ex novio se había suicidado, y su
whatsapp estaba lleno de mensajes y recriminaciones que le impidieron
descansar adecuadamente. Cerca de las once de la mañana envió por
mail el texto a su jefe para que lo revisara, siendo deviuelto a los
cinco minutos pues estaba lleno de inconsistencias, faltas de
ortografía y errores gramaticales que lo hacían impresentable. La
mujer miró el texto, le encontró toda la razón a su jefe, lo
eliminó y empezó a redactar desde cero.
La
secretaria llevaba once años trabajando en la empresa, de los cuales
diez había estado con su ex novio. La relación era buena pero ella
siempre aspiraba a más; en el trabajo se hizo amiga de un compañero
que estaba estudiando una especialización, la amistad pasó a amor,
terminó acostándose con su amigo luego de lo cual le avisó a su
novio lo sucedido terminando la relación de un día para otro. El
joven no aguantó la pena y dos días después del término de la
relación se lanzó al vacío desde un piso veinte: por ello los
amigos en común la culpaban a ella de la decisión del joven, lo
cual tenía a la mujer con un dolor de cuello insoportable desde que
se había levantado esa mañana. Luego de silenciar el whatsapp para
poder concentrarse, empezó a reescribir el informe. En ese momento
una mujer muy joven de la empresa de aseo entró a vaciar el
papelero: veinte segundos más tarde la secretaria la miró por el
tiempo que se demoraba, descubriendo que la muchacha estaba tiesa y
pálida mirándola.
La
secretaria empezó a interrogar a la muchacha. Esta le dijo que ella
venía de un linaje de brujos, pero como nadie le creía no hablaba
del tema. La secretaria le dijo que hablara, que al final ella
juzgaría; la muchacha entonces le dijo que el alma de su ex estaba
con ella, puntualmente encaramada en su cuello, y que él hacía que
ella se equivocara al escribir. La mujer la miró incrédula, pero le
dijo que si tenía alguna evidencia le pagaría por su ayuda. La
muchacha sacó su celular, le tomó una foto a la mujer y se la
mostró: en ella sólo aparecía la imagen de la mujer sentada. Luego
la muchacha entró a los filtros fotográficos, cambió contraste y
luminosidad, luego de lo cual apareció una nube de la estatura de su
ex novio sobre su cuello y colgando hasta su cintura. La secretaria
fue al baño, vomitó, y le dijo a su jefe que estaba enferma, que
necesitaba irse a su casa, y que la chica del aseo la llevaría. La
secretaria tomó de la mano a la muchacha, le pasó una cantidad
considerable de billetes, y le dijo que tenía hasta la mañana
siguiente para sacarle el alma de los hombros. La muchacha le
devolvió el dinero, y le dijo que eso era imposible, que esa alma la
acompañaría en sus hombros hasta el final de su vida. La mujer en
ese momento miró la ventana más cercana que tenía, y empezó a
pensar qué hacer.