Crónicas de Blood III: Iglesia
Debo ser uno de los cazadores con más mala suerte en el mundo. Habiendo tantos tipos de presas, tenía que tocarme a mí la más débil y dependiente de todas: los humanos. Se esconden cuando llueve, se esconden cuando hace calor, se esconden de día fuera de sus casas, se esconden de noche en ellas… ¿Hay algo a lo que no le teman? Pero bueno, más puede el hambre que el fastidio, y deberé buscar luego qué diablos comeré esta noche.
Mis pasos me guían a través de la ciudad. Otra vez la maldita costumbre de encerrarse: hacen sus famosos edificios para encerrarse a trabajar de día, los ponen en hileras como para lucirlos, a ver cuál es más alto, con más cubículos, en cuál caben más presas… perdón, humanos, y cuál refleja mejor la luz del sol. Y pierden y destruyen la naturaleza por esto. De pronto, entre todas esas fastuosas torres se asoma una casona alta de materiales antiguos y ventanas de colores. Creo reconocer esto, parece que es lo que llaman iglesia: otro sitio para encerrarse y amontonarse. Aquí llegan menos, y sólo de vez en cuando. Si cazara de día sería extremadamente fácil entrar de sopetón y llevarme tres o cuatro de una vez, pero no es el caso. De todos modos igual entraré a ver, en una de esas tengo suerte.
Nunca he entendido el porqué de encerrarse, y en este caso es peor aún, pues al parecer aquí sólo entran y recitan versos. Mientras camino por el centro del pasillo mirando sus extraños símbolos, siento a alguien acercarse a mí por la espalda: al girar veo a un tipo vestido de oscuro, con un gorro y blandiendo un bastón. Pobre imbécil, nunca supo qué lo mató, y dudo que alcanzara a saber que había muerto. Luego de engullirlo y esconder sus ropajes, escucho a lo lejos, en la parte central del pasillo donde hay una mesa de piedra llena de cosas inútiles, una respiración entrecortada y algo silenciada. Raudamente llego al origen, y me encuentro con otro humano, vestido de negro, temblando y con un pequeño símbolo de madera en la mano, que me muestra como para que lo proteja. Levanto mi mano para quebrar su cuello y seguir comiendo… pero luego la bajo y dejo el lugar. Creo que dejaré que crea que su dios está interesado en él y su raza: soy antropófago por naturaleza, pero ello no me hace perverso; bueno, no tanto…
Mis pasos me guían a través de la ciudad. Otra vez la maldita costumbre de encerrarse: hacen sus famosos edificios para encerrarse a trabajar de día, los ponen en hileras como para lucirlos, a ver cuál es más alto, con más cubículos, en cuál caben más presas… perdón, humanos, y cuál refleja mejor la luz del sol. Y pierden y destruyen la naturaleza por esto. De pronto, entre todas esas fastuosas torres se asoma una casona alta de materiales antiguos y ventanas de colores. Creo reconocer esto, parece que es lo que llaman iglesia: otro sitio para encerrarse y amontonarse. Aquí llegan menos, y sólo de vez en cuando. Si cazara de día sería extremadamente fácil entrar de sopetón y llevarme tres o cuatro de una vez, pero no es el caso. De todos modos igual entraré a ver, en una de esas tengo suerte.
Nunca he entendido el porqué de encerrarse, y en este caso es peor aún, pues al parecer aquí sólo entran y recitan versos. Mientras camino por el centro del pasillo mirando sus extraños símbolos, siento a alguien acercarse a mí por la espalda: al girar veo a un tipo vestido de oscuro, con un gorro y blandiendo un bastón. Pobre imbécil, nunca supo qué lo mató, y dudo que alcanzara a saber que había muerto. Luego de engullirlo y esconder sus ropajes, escucho a lo lejos, en la parte central del pasillo donde hay una mesa de piedra llena de cosas inútiles, una respiración entrecortada y algo silenciada. Raudamente llego al origen, y me encuentro con otro humano, vestido de negro, temblando y con un pequeño símbolo de madera en la mano, que me muestra como para que lo proteja. Levanto mi mano para quebrar su cuello y seguir comiendo… pero luego la bajo y dejo el lugar. Creo que dejaré que crea que su dios está interesado en él y su raza: soy antropófago por naturaleza, pero ello no me hace perverso; bueno, no tanto…
13 Comments:
¿Viste que es dostor sangrita, Dostor Sangrita?
Sabi que yo ni cagando podría escribir una guea así. Nica. Y esa es la gracia, supongo: que todos escribamos distinto.
¿Cuál sería tu escritor de cabecera así por ser en el terror?
¡Qué buenooooooooo!
Cuando leo tus cuentos es tanta la ansiedad que me produce llegar al final, que me salta el corazón.
Voy a consultar con mi cardiólogo qué debo hacer antes de leerte.Je Je Je.
(Tengo una coronaria tapada y el pericardio como tela de cebolla y no es broma).
Sigue con tus crónicas sangrientas. No me las pierdo.
Cariños.
nada de medias tintas acá bludi, si vai a ser malo, tenis que serlo siempre, y perverso, no ve que se me ablanda con los años...
Me encanto como describes a los humanos, me encanto como describes a los humanos como presas...
Interesante estilo
Un abrazo y adelante
Jajajaja, qué enojón, eso y muchas cosas más te hacen demasiado interesante Blood.
Eres un gran observador y lamentablemente yo formo parte de esos humanos, pero ¿podrías hacer la excepción de no comerme y contarme algo más de lo que piensas?
Además no sería muy agradable para ti comer carne desabrida y en poca cantidad, porque ya notaste que soy un palo...
Sea como sea,
saludos como siempre compadre.
Me paro y le aplaudo.
Muak!
Rockerilla.-
Tal vez sea cierto y esos entes como el que describes, no sean como los pintan en la literatura y películas de terror.
saludos.
Me gustó el cuento. Pense que Blood terminaría por cenar sacerdote a la plancha, o algo por el estilo.
Saludos
Hace rato que no pasaba por acá, por ningún blog la verdad.
He andado en otra, tu sabes.
"Cronicas" me gusto eso ;-)
Cariños!!!!!!!!!!!!!!!
Si a unos les gusta el sushi, a otros la comida vegetariana y a otros comer en el Mier-Donalds... ¿qué tanto con el antropófago, o no? jaja
Un abrazo, mi Galeno.
Y gracias por estar (ya sabe)
Es lo mío viejolais, me encanta dar fuertes declaraciones...
y bueno, mis palabras pueden ser fuertes, pero ¿y las fotos?, no le capté allí señor, después me explica xD
Saludos,
se cuida del mal
Rockerilla.-
Muy bueno tu blog ¿Creo que eres un vampiro o me equivoco? corrigeme, por cierto mi carne no creo que te guste si es que eso prefieres de cena. Saludos y te agrego a mi seccion enigmas despues, sigo entrando :)
Con la iglesia hemos topado dicen por aquí
En este caso mejor hubiera sido que el doctor se lo zampase, ahora lo único que va a conseguir es que ese absurdo fanatismo sea mayor cuando el curita lo cuente.
Estupideces humanas, como cualquier otra.
jeje soy la única que vió la retorcida maldad de Blood dejando al sacerdote temiendo en vida por su dios eterno??
muy bueno hermanito, te superaste a tí mismo :D
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