Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, agosto 05, 2009

Colegio

En un rincón del patio del colegio la pequeña niña miraba al resto de los niños jugar. Anhelaba que la vida le diera la oportunidad de jugar y correr como el resto de los pequeños; o a lo menos la posibilidad de ir al colegio como alumna. Ella era la hija menor de la cuidadora del colegio, vivía con su madre en una pequeña casita detrás del patio principal, pero no podía asistir a ese establecimiento por lo excesivamente caro de los pagos. La precaria situación económica de la mujer le impedía enviar a su hija a cualquier colegio, pues ello implicaría desatender sus funciones y perder su trabajo, que a la vez era su hogar. Así, su pequeña hija tenía sólo un destino posible: cuidar del mismo colegio una vez que ella no pudiera hacerlo.

Ese día había sido especialmente agotador, los alumnos habían vuelto a clases de sus vacaciones y los recreos de la mañana parecieron interminables. La cuidadora ya veía una tarde igual o tal vez peor. Al sonar el timbre del primer recreo de la tarde no pasó nada, nadie salió de las salas, ni profesores ni alumnos; un silencio ensordecedor inundaba todo. La cuidadora no entendía nada, y decidió ir a mirar a las salas; al observar por la primera ventana descubrió un panorama espantoso: tanto los niños como el profesor yacían en el piso. Al entrar aterrorizada descubrió un penetrante olor a gas. Luego recorrió raudamente todas las salas, encontrando el mismo panorama: el suelo lleno de cadáveres y el olor a gas. Al ubicar la sala de mantenimiento encontró, a los pies de la llave de paso, dos guías telefónicas una sobre otra delante de una silla, como haciendo una suerte de escalera artesanal para que alguien pequeño pudiera alcanzar la llave. Lentamente se acercó al patio, y descubrió con dolor lo que creía encontraría: su pequeña hija corriendo y jugando libre con todo el recreo para ella sola.

11 Comments:

Blogger Unknown said...

Ah mierrrr... Lo que siempre desee en mi infancia: todo el patio pa mí solita!!!jiji
besitosss<3

7:38 p.m.  
Blogger Srta. Australis said...

Hola Doc:

por eso no hay que llevar a los hijos al trabajo jajajaj
Un besote, cuidese.

9:25 p.m.  
Blogger Cardito said...

Reflautas!!!

SALUDos Doc!

10:30 p.m.  
Anonymous Rocio said...

uta que wenisimo cuento mi doc, me alegro la mañana con su terror jajajajajaja

un abrazo

10:50 a.m.  
Blogger Daniel. Te invito a visitar http://eldeportero.wordpress.com said...

El cisarro es un niño de pecho al lado de la mocosa de tu cuento, jajajaj.
Saludos

6:22 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Bludi, a todo gas con tu historia, uuuh que fome mi chiste.
un abrazo

7:07 p.m.  
Blogger Unknown said...

pequeña inocencia...

mis respetos doc...

12:07 a.m.  
Blogger Josaiel said...

Caray, debo prestarle mas atención a los niños entonces. Muy bueno. Slds.

11:51 a.m.  
Anonymous Blackdragon said...

Dioooos. Se me ponen los pelos como escarpias

8:32 p.m.  
Blogger Ana Paula said...

Oh No!!!! suerte que mi madre no cuida el cole! jajajajajja
Pobre pequeña..

Saludos le enviamos desde el PsIcKiatrico

12:59 a.m.  
Anonymous Julio said...

Me gustó el relato, salvo por un detalle que modificaría. Tal como descubre la cuidadora el olor a gas es muy penetrante y fácil de detectar. Quizás mejor hubiese sido que la niña haya invertido tuberías de la caldera para que enviara monóxido de carbono a las salas de clases.

4:43 p.m.  

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