Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, octubre 06, 2010

Historia de Sangre: Omega

Historia de Sangre ©2007 Jorge Araya Poblete
Registro de Propiedad Intelectual Inscripción Nº 160719

Capítulo XXVIII: Omega

El viejo profesor estaba guardando su computador portátil y su proyector. El auditórium vacío y en silencio le permitía pensar y recordar. Hacía decenas de años que cazaba cada vez menos, y eso le había dado un aspecto de ancianidad; pero pese a ello conservaba intactas sus fuerzas y su experiencia al momento de alimentarse. De todos modos, ese aspecto mejoraba su pantalla. Ya no debía desparecer, pues era simplemente el “viejo”. Ya no debía preocuparse de heredar nada, pues él sería siempre heredero de sí mismo. Sabía que ya estaba por cumplirse el plazo de la maldición, y que habría de lidiar con el siguiente descendiente, al cual de seguro debería matar por su incompetencia. Y nuevamente aflorarían las dudas y los cuestionamientos, que durarían algunas semanas, o años… pero ello no interrumpiría su rutina, su vida, su ciudad ni su universidad. Nada cambiaría mientras él viviera. Absorto en sus ideas no escuchó la entrada de una joven alumna de primer año.
-Disculpe doctor Blood, se me quedó la mochila.
-Trate de no ser tan descuidada señorita- dijo Blood de espaldas. Al voltearse para ver a la despistada y saber a quién interrogar en la siguiente clase, creyó estar viendo visiones: la joven tenía una frondosa y roja cabellera, y unos oscuros ojos que despertaron sus primeros recuerdos…
-Señorita, ¿de dónde viene usted?
-De la ciudad vecina doctor… ¿por qué?
-¿Cuál es su apellido?
-North, doctor. Dicen que mi familia perteneció a la realeza algunos siglos atrás, pero esa historia es poco creíble, está llena de imprecisiones y fantasías.
-¿Leyendas? ¿De un conde que fue maldecido por una bruja, y que tuvo un hijo monstruoso que comía humanos?
-¿Cómo sabe eso doctor? Esa leyenda es antiquísima, y sólo se conoce en la familia y los cercanos.
-Conozco demasiadas cosas señorita, y no todo en mi vida ha sido estudiar y enseñar medicina. Conocí a una antepasada suya, y ella me contó esa historia.
-¿Sí? ¿Quién era ella?
-Se llamaba Luz, y era idéntica a usted.
-¿Luz? No, no puede ser doctor. Nadie en mi familia, salvo yo y la primera matriarca del otrora clan ha llevado ese nombre, debe ser un…-en ese instante el celular de la joven Luz suena, y su semblante cambia radicalmente.-Doctor, debemos salir del edificio de inmediato, hay algo raro en el cielo…

Blood y la joven Luz salen del auditórium. Luego de tantos siglos de ver guerras, plagas, fenómenos naturales y estelares, era poco propenso a sorprenderse. Ni la llegada de la tecnología lo sorprendió en su momento, de hecho fue uno de los primeros en experimentar con cada uno de los inventos que aparecían semana tras semana, y fue el gestor de las incipientes carreras tecnológicas de la universidad. Probablemente había una lluvia de meteoritos o alguna nube con forma o color atípico, o algo parecido a una aurora boreal en una zona como esa en que no se conocían. Tal vez algún aparato experimental que estaba dando vueltas en el espacio tuvo un percance y precipitó a la superficie; inclusive hasta podía ser un objeto de otro planeta, sistema o universo...

Cuando salieron del corredor que daba entrada al auditórium y llegaron al patio del otrora castillo, un grito de asombro salió de Luz y una mirada incrédula se apoderó de Blood. Pese a todos los siglos vividos, era primera vez que veía algo así. El cielo estaba completamente rojo, una suerte de remolinos de nubes giraban a toda velocidad y un extraño y poderoso viento parecía empujar todo hacia el suelo. De pronto todo empezó a vibrar, como si un terremoto de aire aplastara y agitara al planeta; la gente empezó a caer por la fuerza de la vibración, del miedo, de la fe y de los infartos. En ese instante Blood supo que había llegado el momento que de niño creía ver llegar a cada instante, y que ahora le parecía un imposible en su realidad… había comenzado el final. Pero no su final, sino el de toda la realidad según se entendía. Los interminables siglos se agotaron, y llegó el tiempo sin tiempo… aquello que él había provocado a tantos, ahora le ocurriría, y nada podía hacer al respecto… el rival era simplemente invencible, no como los que había tenido a través de su historia. Mientras la gente seguía cayendo a su alrededor, un extraño dejo de vacío lo empezó a envolver… luego de siglos aprendiendo y enseñando todo lo que se podía, ese conocimiento se perdería para siempre… en ese instante toda la sabiduría contenida en su memoria era simplemente inútil, inaplicable, efímera igual que su casi eterna existencia… todos los logros suyos y de los que de él aprendieron no tenían sentido en ese momento. Mientras la temperatura y la presión aumentaban, mientras todos miraban desde el suelo al cielo, mientras las voces religiosas imploraban perdón y misericordia, el vacío del conocimiento y la sabiduría totales amargaban el final de Blood.

Lentamente la fuerza de la vibración, el calor y la presión comenzaron a derribar todas las construcciones de la ciudad. Los modernos edificios de la nueva Slabcastle caían por doquier, sus cristales derretidos llovían sobre las calles y las personas, los vehículos se incendiaban espontáneamente y explotaban lanzando esquirlas por doquier, matando a más y más personas a cada segundo… las fuentes de aguas danzantes de las plazas, con sus aguas ya evaporadas, eran cubiertas por los carbones de los árboles que alguna vez las rodearon… el pavimento se empezó a levantar y resquebrajar abriendo grietas que aceleraban la muerte de los que quedaban aún...

-Blood…- una voz de mujer lo sacó de su amargura-…es la hora…- en ese instante vio a su lado a la joven Luz, la única persona además de él capaz de permanecer en pie, quien tomó su mano tal como alguna vez lo hizo milenios atrás.
-Luz… no entiendo…
-No puedes… por lo menos por ahora… no te preocupes, será rápido y sabrás exactamente cuándo… yo iré contigo…
-Luz… - en ese instante las paredes de los dos castillos empezaron a crujir, y súbitamente una línea de aire atravesó la continuidad de ambas construcciones desde arriba hacia abajo. Cuando Blood vio la grieta que partía esos ladrillos, los mismos que sólo fueron capaces de nacer de sus puños, su mirada se dirigió instintivamente a la losa… aquella superficie que había protegido su vida por siempre, que le había dado casa y abrigo, que le había dado el nombre a su ciudad y su universidad, seguía sin quebrarse. De pronto, frente a sus asombrados ojos, la losa se empezó a licuar… era el instante del fin, el que no tenía sentido para él…
-Mira…-al sentir la voz y la mano de Luz, Blood miró al cielo: entre los rojos remolinos un destello ígneo lo cegó para siempre… dos décimas de segundo después el asteroide atravesó el planeta de lado a lado, acabando con toda forma de vida en ese sistema planetario.

1 Comments:

Blogger FeRReT ® said...

Doctor...
qué decir, excelente final de un principio, no?
demasiado parecido a algunos de mis sueños, interesante verlo escrito bajo su mirada...
en mí versión, luego del fin comienza el después, donde algún ser de infinitas vidas logró sobrevivir una vez más al acabo de mundo y yo estuve allí para acompañar su levitar por el polvo de estrellas que cubría la nada del lugar...

un beso!
-PerDida =D

7:06 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home