Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

miércoles, abril 04, 2012

Chef

La chef estaba lista a tomar un baño de tina con sales relajantes. Luego de una desagradable pelea en su restaurante con un cliente que se autodenominaba defensor de los derechos de los animales, necesitaba del agua caliente y las sales para soltar los músculos y volver a retomar su senda de empresaria culinaria triunfadora.

La chef había hecho su carrera gracias al apoyo incondicional de su familia. Sus padres le dijeron desde niña que no importaba lo que hiciera con su futuro, si es que en ello era la mejor. Así, cuando terminó el colegio decidió seguir una carrera de chef internacional en un afamado instituto de la capital. Cuando terminó encontró trabajo de inmediato en un hotel de cinco estrellas, en el cual empezó desde abajo y lentamente escaló posiciones hasta quedar de segunda tras el chef en jefe, dependiente de las oficinas centrales de la cadena hotelera. Era tal su capacidad que su jefe consiguió que la empresa le financiara un viaje por el oriente para que ella aprendiera las delicatessen y platos típicos que se preparaban en ese lado del mundo, y luego los trajera y adaptara a la realidad de su trabajo.

La muchacha sabía que se habría de encontrar con algunas costumbres algo chocantes por la gran diferencia cultural, pero se hizo el ánimo de no enjuiciar a sus anfitriones y aprender todo lo que pudiera, pues en algún instante le podría servir. Tal vez lo que más le molestó fue una comida que aprendió a hacer en China, en donde los ratones eran pasados vivos por agua hirviendo para quitarles el pelo y luego cocinados. La primera vez que vio la preparación debió luchar contra las náuseas, pero finalmente fue capaz de sobreponerse sin insultar a nadie.

De vuelta en el hotel la chef empezó a experimentar con las distintas preparaciones que aprendió, logrando algunos platos notables, pero nada descollante como para lanzar su proyecto personal. Una tarde mientras cavilaba recordó aquella horrible forma de cocinar ratas y pensó que tal vez la podría adaptar a la realidad de la alta cocina occidental. Sin decirle a nadie consiguió un pavo, un pollo y tres codornices vivas, y se encerró en la cocina con guantes y un gran fondo de cincuenta litros con agua hirviendo. Los ayudantes se asustaron al escuchar algunos ruidos raros; a las dos horas la chef los llamó para que probaran lo que había estado cocinando: el juicio unánime de todos los comensales es que jamás habían probado unas carnes blancas con ese gusto tan espectacular. Fue tal el éxito de sus preparaciones desde ese día en adelante, que no tardó más de un año en juntar el dinero suficiente para abrir su propio restaurante.

La chef estaba lista a tomar un baño de tina con sales relajantes. Esa maldita noche el hijo de uno de los clientes de su restaurante se puso a correr por dentro del local, logrando colarse a la cocina. Sin darse cuenta se tropezó y cayó pesadamente, abriendo la puerta de la salita donde ella se encontraba echando un lechón vivo a un gran fondo de agua hirviendo. Cuando el padre vio el espectáculo, amenazó con denunciarla y contarle a todos sus amigos y conocidos para que nadie más comiera en el local de una mujer cruel y despiadada como ella. Ahora por culpa de ese mocoso y su padre, el sueño de su vida estaba al borde del fracaso. Pero esa noche ya no podría hacer nada, sólo le quedaba tomar su baño de tina y olvidar todo. La joven se sacó la bata, y sin darse cuenta resbaló y cayó de cabeza dentro de la tina golpeándose el cuello lo que le impidió moverse; en la caída una de sus piernas activó el monomando hacia el agua caliente, haciendo que un potente chorro de agua hirviendo cayera sobre ella sin que pudiera moverse para escapar o cortar el agua. Sus gritos destemplados fueron amortiguados por la música que tenía puesta a todo volumen y por la desidia de sus vecinos. A la mañana siguiente llegó la policía por la denuncia de ruidos molestos por la música sonando toda la madrugada. Cuando lograron forzar la puerta y entrar, un agradable olor a carne estofada los guió hacia el baño del departamento.

5 Comments:

Blogger Unknown said...

Gore puro! jajaj, Atroz la muerte de la lola en todo caso. Cocida :S
Me gustó este cuento

12:51 a.m.  
Blogger fran said...

Las cosas más bellas y deliciosas pueden estar hechas de la forma más cruel, nada más.
Vivir en carne lo que otros sienten antes de morir es algo sutilmente encantador si lo piensas.
Inmediatamente me imaginé la escena al entrar la policía... esa morbosidad insana me gusta.
Buen relato

11:21 p.m.  
Blogger Cardito said...

Esperaba otro final (que hubiese cocinado a padre e hijo, por ej.) pero ese es su encanto Doc, sorprender con el final.
Buen cuento.

SALUDos! :)

4:08 p.m.  
Blogger Sander said...

De acuerdo con Cardito. Pensé que iba a meter a padre e hijo en un fondo y los iba a servir al día siguiente. Excelente cuento.

Saludos cordiales.

6:29 p.m.  
Blogger LA LOCA DE LA CASA said...

Murió en su ley. Algo queda suelto, el porqué, el leit motiv de la ptotagonista, yo creo que va más allá de las "lucas", quizás un instinto básico... Psicosis

10:50 p.m.  

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