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miércoles, mayo 01, 2013

Clarividencia



El viejo clarividente escribía afanado las frases finales de su trabajo. Luego de décadas luchando contra sus impulsos, había entendido que no podía ir contra su esencia, y que debía dejar registro de todo aquello que sabía que estaba por suceder, pese a lo doloroso que ello pudiera ser. Veinte años estuvo batallando contra su sino, veinte años en que quiso convencerse que todo era producto de su imaginación descontrolada, que cada libro que escribía era sólo consecuencia de la esquizofrenia que alguna vez le diagnosticaron, cuando tuvo la idea de contarle a uno de los tantos psicólogos que había visto en su vida que la inspiración para sus novelas venía de voces que le dictaban la trama. Veinte años le tomó entender que las coincidencias casi no existen, y que decenas de coincidencias en una misma persona y una tras otra son imposibles. Durante veinte años fue un exitoso escritor, y siempre creyó que sus ventas eran debidas a lo entretenido de sus historias; nunca quiso creer ese estúpido rumor que decía que justo un mes después de lanzado alguno de sus libros, todos los sucesos relatados en sus páginas se hacían realidad, sin que hubiera nada ni nadie capaz de revertir esa especie de designio. Tal vez por ello era que tenía ventas explosivas los primeros veinte días posteriores al lanzamiento, luego de lo cual descendían bruscamente hasta casi desaparecer.

Esa tarde el viejo clarividente estaba reposando en su casa. Su mañana había sido bastante agitada, pues tuvo que ir donde su abogado para dejarle instrucciones acerca de su último libro. No era frecuente en el medio literario lo que estaba haciendo, así que quería asegurarse que todo sucediera como debía suceder. Luego de dejar todo firmado y pagado, se dirigió a su casa para almorzar y seguir trabajando; si bien era cierto ya le había entregado el trabajo al abogado, igual quería revisarlo para ver si requería algún cambio de último minuto. Una vez quedó conforme con su última revisión, apagó su computador y se sentó a reposar.

El abogado estaba tomando un café en su oficina, cuando recibió la ominosa noticia: su cliente, el escritor excéntrico, había fallecido la noche anterior producto de un accidente vascular cerebral masivo. El extra noticioso tenía ribetes casi místicos, pues en la última novela que había publicado en vida, apenas un mes atrás, el protagonista, un viejo escritor con dones de clarividencia, moría en su casa de un infarto cerebral, tal como le había sucedido a su autor. Dejando de lado las tareas postergables y olvidando el carácter que le daban los periodistas a la noticia, el abogado sacó de la caja fuerte el sobre que el escritor le había dejado para seguir sus instrucciones: de inmediato se comunicó al teléfono de la editorial para hacerles llegar el manuscrito titulado “Apocalipsis Ancestral”, que debía ser publicado como obra póstuma el 21 de noviembre de 2012.

1 Comments:

Blogger Clo Arre said...

El destino del clarividente poh, por lo menos su novela será publicada... De modo póstumo

1:24 a. m.  

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