Si entras a este blog es bajo tu absoluta responsabilidad. Nadie asegura que salgas vivo... o entero. Si imaginaste que aquellas pesadillas interminables que sufrí­as de niño cuando te daba fiebre eran horrorosas, prepárate para conocer una nueva dimensión de la palabra HORROR...

domingo, mayo 03, 2026

Trabajo

La mujer no despegaba sus ojos de la pantalla de su teléfono celular; estaba viendo un noticiario en vivo donde hablaban de una guerra al otro lado del mundo y las repercusiones que ello tendría en la economía nacional. De un momento a otro el bus en que viajaba frenó bruscamente volviéndola a la realidad; la mujer estaba cesante, dependía de ayudas sociales del estado, llevaba cerca de un año buscando trabajo sin lograr conseguir nada. Esa mañana viajaba a una nueva entrevista de trabajo a ver si ahora sí lograba conseguir el anhelado empleo para volver a depender de si misma.

La mujer entró al edificio y subió al piso indicado. En el recibidor había cerca de quince mujeres más jóvenes que ella con papeles en la mano esperando a la entrevista; al ver el panorama de inmediato se dio cuenta que era viaje perdido, pues obviamente preferirían a alguna de las mujeres jóvenes en vez de a ella. Sin embargo, decidió quedarse por si tenía algo de suerte esa mañana.

Una a una las mujeres entraban a la oficina, y luego una a una salían llorando del lugar botando al basurero o rompiendo sus curriculum. La mujer no entendía nada, y empezó a ponerse nerviosa: tal vez el llamado era una trampa para un trabajo relacionado con actividad sexual o algo parecido y ello hacía que las muchachas salieran llorando del lugar. La mujer estaba a punto de tomar sus papeles e irse cuando escuchó su nombre: en ese momento algo le hizo decidir entrar a ver de qué se trataba.

El entrevistador era un hombre maduro de mirada inexpresiva; en cuanto la mujer se sentó empezó a explicarle el trabajo. Necesitaban una mujer de no más de cincuenta años para trabajar en un cementerio de noche, acompañando a grupos que hacían visitas pagadas nocturnas de corte histórico y esotérico. La labor era llevar una serie de talismanes para proteger a los usuarios de las visitas: cuando la mujer preguntó acerca de quién había que protegerlos, el hombre activó en su computador un video donde se veían, en color verde, imágenes de distintas formas volando entre las personas, asustándolas y haciéndolas huir. En una de las escenas se vio caer a una mujer de mas de cincuenta años, cuyo corazón no resistió lo que estaba sucediendo, falleciendo en el lugar. La mujer entendió por qué las otras mujeres salieron llorando; luego de pensarlo un par de minutos dijo de inmediato que sí, pues necesitaba el trabajo y la paga era buena. Ye vería más adelante cómo se venía la mano, y si era capaz de aguantar a las entidades del cementerio y sus ataques. Sólo esperaba que los talismanes que le pasaran sirvieran de algo.